Defensa de Luis Ortiz acusa a Emmanuel Clase de engaño en trama de apuestas de MLB
El escándalo de corrupción que sacude a las Grandes Ligas ha tomado un matiz de confrontación interna tras revelarse que el lanzador dominicano Luis Ortiz señala a su compañero de equipo, el cerrador …

El escándalo de corrupción que sacude a las Grandes Ligas ha tomado un matiz de confrontación interna tras revelarse que el lanzador dominicano Luis Ortiz señala a su compañero de equipo, el cerrador estrella Emmanuel Clase, como el responsable de haberlo manipulado. Según un informe de Ken Rosenthal para The Athletic, la defensa de Ortiz alega que el pelotero fue una “víctima” y no un cómplice voluntario en un esquema de amaño de lanzamientos.
En una solicitud formal ante un juez federal, el abogado de Ortiz, Christos N. Georgalis, pidió separar los procesos legales de ambos integrantes de los Guardianes de Cleveland. El argumento central de la defensa sostiene que Clase engañó a Ortiz para que participara en la alteración de jugadas con el objetivo de beneficiar a una red externa de apostadores, lo que marca una fractura total entre los jugadores dominicanos.
Este giro agresivo en la estrategia legal desella detalles hasta ahora desconocidos de la investigación, sugiriendo que la red de corrupción operaba desde el corazón del camerino de Cleveland. Mientras la MLB mantiene a ambos serpentineros bajo licencia, la justicia federal deberá determinar si los casos se procesarán de manera independiente, basándose en la premisa de que Ortiz fue coaccionado o manipulado por la jerarquía del cerrador estelar.
Una disparidad abismal en las pruebas
La estrategia de la defensa de Ortiz se basa en la escala del presunto delito. Mientras que el cerrador Emmanuel Clase enfrenta acusaciones por manipular una cantidad masiva de lanzamientos —su propio abogado admitió haber identificado más de 250 picheos sospechosos sobre los cuales se realizaron apuestas—, la acusación contra Ortiz se limita a apenas dos lanzamientos.
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Rosenthal detalla en su artículo que los fiscales federales han acumulado una montaña de evidencia digital extraída de los teléfonos de Clase y de un apostador no identificado. El tesoro probatorio incluye más de 60,000 mensajes de audio, 19,000 archivos PDF y miles de fotos y videos.
Sorprendentemente, la fiscalía no ha encontrado comunicación directa entre Ortiz y los apostadores; en su lugar, la acusación alega que Clase habría recibido pagos para coordinar e involucrar a Ortiz en la trama sin que este último conociera la profundidad del esquema.
La defensa del “Gallo” y ChatGPT
Uno de los puntos más insólitos del reporte de The Athletic involucra la defensa presentada por el apostador implicado. En una declaración jurada, este individuo afirmó que sus constantes comunicaciones con Clase no tenían nada que ver con el béisbol, sino con el negocio de las peleas de gallos en la República Dominicana. Según el apostador, el dinero transferido era para cubrir gastos operativos de las aves de Clase.
Más increíble aún, el apostador justificó sus ganancias en las apuestas de “prop bets” de MLB no por tener información privilegiada, sino por su supuesta habilidad analítica, combinada con el uso de ChatGPT y su experiencia previa como exjugador de béisbol para predecir patrones de lanzamientos.
Fricción en el “mismo barco”
Para el equipo legal de Ortiz, compartir el banquillo de los acusados con Clase representa un riesgo de “prejuicio” insalvable. Georgalis sostiene que Clase pudo haber suministrado la estrategia de picheo de Ortiz a los apostadores sin el consentimiento de su compañero.
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- Esta postura convierte a Ortiz prácticamente en un “segundo fiscal” contra Clase si los casos llegaran a separarse.
Como señala Rosenthal, aunque ambos lanzadores están “en el mismo barco” legal, ahora reman en direcciones opuestas. Mientras Clase busca un juicio rápido con la esperanza de limpiar su nombre, Ortiz solicita más tiempo para preparar una defensa basada en su supuesta inocencia por desconocimiento.
Consecuencias para los Guardians
Mientras los lanzadores y receptores se reportan a los campos de entrenamiento este febrero de 2026, la ausencia de Clase y Ortiz es una sombra pesada en Goodyear, Arizona.
Aunque la jueza Kiyo A. Matsumoto permitió a Clase viajar para entrenar de forma privada, MLB ha prohibido estrictamente que ambos jugadores pisen cualquier instalación oficial de los Guardians.
La organización de Cleveland, según fuentes de la industria citadas por Rosenthal, ya ha planificado su temporada 2026 asumiendo que ninguno de los dos regresará. Con el juicio fijado para el 4 de mayo, el destino de una de las carreras más brillantes en la historia reciente de los relevistas (Clase tuvo una efectividad de 0.61 en 2024) pende de un hilo, atrapado entre mensajes de audio, apuestas y la traición de un compañero.









